Sobre proteges A Tus Hijos Sana y Hermosa

¿Sobre Proteges A Tus Hijos?

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Piensa bien si tú Sobre proteges a tus hijos.

Cuando nos encontramos con nuestro recién nacido en brazos y nos damos cuenta de su fragilidad, el instinto de protegerlo y cuidarlo nos invade automáticamente. ¡Ese pequeño ser depende ahora de nosotras! ¡Qué gran responsabilidad! ¡Qué difícil encontrar el punto medio entre un cuidado sano y la sobreprotección!

Es innegable que si un bebé no recibe los cuidados adecuados puede morir, pero al ir creciendo, también va desarrollando capacidades y habilidades que le permiten independizarse paulatinamente de sus progenitores. Lamentablemente, algunos padres de familia, cegados por un amor mal entendido protegen demasiado a sus hijos y no se dan cuenta de que más que un bien, les hacen un mal.

Características De Un Niño Sobre-protegido:

  • Es inseguro y miedoso.
  • No es capaz de tomar decisiones.
  • Pide ayuda para todo.
  • Es poco curioso.
  • Su forma de hablar es deficiente.
  • Responde constantemente: No puedo.
  • Depende exageradamente de los adultos que cuidan de él.
  • Puede ser grosero y berrinchudo.

Otra variante de la sobreprotección es que los niños se convierten en el “tirano de la casa”. Los papeles se invierten y son los padres los que obedecen a los hijos. Su autoridad es nula porque no han sabido establecer límites sanos.

En algunas ocasiones los hijos excesivamente mimados son los primogénitos, los más pequeños o los hijos únicos. No es raro que las madres que tuvieron dificultades para embarazarse o un embarazo de alto riesgo sobreprotejan a sus vástagos, sin embargo, es el miedo de la madre lo que se proyecta en el hijo. Es su propio temor lo que los hace tan vulnerables. Más que encerrarlos en una “burbuja” para que nada les pase, nuestra responsabilidad consiste en brindarles herramientas para que cada vez se vuelvan más independientes.

Recuerda que algún día, ellos se irán. Nadie que ame verdaderamente a sus hijos, querrá verlos atrapados en el refugio materno cuando ya tengan edad suficiente para hacer su propia vida.

Si te identificas con las actitudes mencionadas, es tiempo de hacer algo diferente. Empieza por no juzgarte, nadie nos enseña a ser madres, vamos aprendiendo a la par del crecimiento de nuestros hijos. No es fácil romper círculos viciosos, pero con paciencia y determinación lo lograrás.

Y algo muy importante: Confía en que tus hijos están a salvo y protegidos por la Vida misma aunque tú no estés ahí.

 

Vianey Lamas.

Escritora.

www.tucuentoparasanar.com.mx

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